Los cambios en la contabilidad en 2026, especialmente en Portugal, están estrechamente vinculados a las modificaciones fiscales del Presupuesto del Estado de 2026 y a la creciente digitalización de los procesos. Uno de los cambios más relevantes es la reducción del tipo del Impuesto sobre Sociedades (ISR), que baja al 19%, con beneficios adicionales para las pymes, que pueden tributar alrededor del 15% sobre sus primeros beneficios. Esta medida busca aumentar la competitividad de las empresas y fomentar la inversión y el crecimiento económico. Otro cambio importante es el fortalecimiento de las obligaciones de información y el control fiscal, especialmente en lo que respecta al IVA. Existe una mayor integración entre la facturación electrónica, los archivos SAF-T y la contabilidad, lo que permite a la Agencia Tributaria cotejar automáticamente los datos. Esto exige a las empresas procesos más rigurosos y un menor margen de error, lo que incrementa la importancia de la organización contable y el control interno. También se producen cambios en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRS) y en los regímenes fiscales. En 2026, se actualizan los tramos impositivos y se modifican algunas deducciones, además de establecer normas específicas para quienes opten por el régimen simplificado o la contabilidad organizada. Por ejemplo, los trabajadores autónomos pueden acogerse al régimen fiscal simplificado si no superan ciertos límites de ingresos, lo que influye directamente en la contabilidad. Por último, se observa una clara tendencia hacia una mayor transparencia y digitalización. Las empresas deben presentar información más detallada y estructurada, y se aprecia un uso creciente de software contable y automatización de procesos. Esto conlleva una evolución en el rol del contable, que pasa de una función más operativa a una estratégica, colaborando en la toma de decisiones y la planificación fiscal de las empresas.

